Sabores con propósito: 3 hoteles que transforman la gastronomía sostenible en experiencia

Por. Catalina Rodriguez

La gastronomía es una forma de viajar, de cuidar y de contar historias.

Más allá del sabor, cada plato revela el alma de un lugar: su paisaje, su gente, sus tradiciones. En la hotelería contemporánea, la cocina ha dejado de ser solo un servicio para convertirse en una declaración de principios: ingredientes de cercanía, respeto por la temporalidad, vínculos justos con productores locales y técnicas que reducen el impacto ambiental.

Hoy, con más del 80 % de los viajeros buscando experiencias alineadas con el cuidado del planeta, comer bien es un acto de conexión.

Estos tres hoteles no solo ofrecen excelencia gastronómica: cultivan una hospitalidad que nutre el cuerpo, honra la tierra y transforma el viaje en una experiencia con propósito.

1. Blue Apple Beach – Cartagena, Colombia

Oasis entre palmeras, donde la gastronomía es tan lujosa como consciente

Minimalismo tropical con técnica y propósito. Ingredientes del Caribe, presentados con estética impecable y sabor que honra la tierra.  Foto : @blueapplebeach
Cenas que florecen bajo las estrellas. En el jardín secreto de Blue Apple Beach. Un entorno donde la sostenibilidad se celebra con sabor, comunidad y propósito. Foto: @blueapplebeach

En Blue Apple Beach, el lujo tiene alma caribeña y propósito. Este hotel boutique frente a las aguas turquesas de Tierra Bomba —incluido en la Guía MICHELIN, reconocido por Condé Nast Traveler y certificado como B Corp— redefine la alta hospitalidad con una propuesta gastronómica tan elegante como consciente.
La carta se construye con ingredientes locales, pesca artesanal y productos de temporada, transformados con técnica y estética impecable. Cada plato celebra el entorno con sabor, color y compromiso.

Más allá de la mesa, Blue Apple impulsa un modelo circular: compostaje, formación en cocina responsable y colaboraciones estrechas con productores de la región. La mayoría de su equipo pertenece a la comunidad isleña, lo que convierte la experiencia en algo auténtico y transformador.
Aquí, cada comida tiene sentido, cada brindis deja huella y cada detalle demuestra que el verdadero lujo no es solo vivir bien, sino hacerlo mejor.

2. Eumelia Farm – Laconia, Grecia

Cada bocado honra la tierra: cocina vegetariana, alma griega

Café recién hecho, huevos del corral y duraznos de temporada: así comienza la mañana en Eumelia, donde cada desayuno es una celebración de la tierra. Foto: @eumeliafarm
Recolectar a mano bajo el sol mediterráneo es parte de la experiencia en Eumelia, donde cada ingrediente comienza su historia en el huerto. Foto: @eumeliafarm

En Eumelia, comer es un acto de conexión profunda con la tierra. En el corazón del Peloponeso, este hotel y finca ecológica de hospitalidad refinada —incluido en National Geographic— lleva el concepto farm to table a su máxima expresión, combinando cocina vegetariana de autor con ingredientes recién recolectados del huerto. Todo aquí respira origen: desde un pan horneado a mano hasta un aceite de oliva que sabe a paisaje.

Su propuesta gastronómica es un homenaje a la tradición lacónica con mirada contemporánea. El menú, de kilómetro cero y totalmente orgánico, se crea a partir de vegetales de estación cultivados en la misma granja y productos locales seleccionados.
Clases de cocina, seminarios y recorridos inmersivos invitan a los huéspedes a cosechar, cocinar y saborear con intención, entendiendo el alimento no solo como placer, sino como cultura, identidad y cuidado del entorno.

3. 1 Hotel Central Park – Nueva York, EE. UU.

En plena ciudad, un respiro verde donde la comida cuenta otra historia

Productos frescos del mercado, panes artesanales y técnicas que reducen el desperdicio: en Jams, cada plato honra la ciudad y el planeta.
Foto: @1hotels
Espacios con luz natural, vegetación interior y materiales nobles: el restaurante Jams refleja la misma filosofía sostenible que define la cocina.
Foto: @1hotels

En 1 Hotel Central Park, la sostenibilidad se sirve en cada plato. Este refugio neoyorquino —con certificación LEED por su arquitectura ecoeficiente y reconocido por Condé Nast Traveler como uno de los mejores hoteles de América en los Readers’ Choice Awards 2024— eleva la experiencia gastronómica con una cocina basada en ingredientes locales, de temporada y producidos de forma ética.

El restaurante Jams, a cargo del reconocido chef Jonathan Waxman, apuesta por una carta que celebra la diversidad de Nueva York sin comprometer el planeta: productos frescos del mercado, pesca responsable, panes artesanales y técnicas de cocina de cero desperdicio.

Desde el Lobby Farmstand, que ofrece frutas y vegetales de granjas cercanas, hasta los cócteles inspirados en una filosofía de aprovechamiento integral, todo en su propuesta culinaria busca minimizar el impacto ambiental y apoyar la economía local.

La operación entera se guía por un enfoque circular, donde cada ingrediente cuenta y cada decisión alimenta una red sostenible de productores, cocineros y comensales.

Aquí, comer bien es un acto consciente —una forma de honrar el territorio, apoyar comunidades y saborear el futuro.


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